El óxido de zinc es reconocido por sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, fundamentales para tratar el acné. Este ingrediente actúa creando una barrera protectora en la piel, regulando la producción de grasa y calmando las inflamaciones. Su combinación con colágeno y elastina potencia la firmeza y elasticidad de la piel, ayudando a reparar daños causados por el acné.